sábado, 23 de abril de 2011

Un quirófano vacío

Silencio. Frío. Cables, metal y plásticos unidos, chips, piezas formadas simplemente por metal y tornillos. Una cama, enorme, situada en el centro. Un sólo monitor encendido, pita al son del ritmo cardíaco. Un sonido unánime, rítmico, relajado, el sonido de la vida.
Todo el mundo debería notar esa sensación, desde fuera de la camilla. Respiras hondo a través de la mascarilla, tu tacto ha cambiado con los guantes que llevas en las manos, la bata te abriga, la luz te da calor. Todo cuanto tocas es estéril, limpio, como el pensamiento.
Acompáñame en este viaje, sé el adjunto de un cirujano de palabras, sé mi instrumentista, pásame la tinta y las ideas, sé mi auxiliar y cuenta las palabras que escribo, las que tiramos a la papelera. Que el latido no cese, no cambie, que no dejemos de escuchar esa hermosa melodía. Disfrutemos juntos de La Tranquilidad Del Quirófano.